
Cada 6 de junio, la comunidad marista de todo el mundo celebra la fiesta de San Marcelino Champagnat, sacerdote francés y fundador de los Hermanos Maristas, cuya vida y obra continúan inspirando a millones de niños, jóvenes y educadores en los cinco continentes. La fecha recuerda el aniversario de su fallecimiento, ocurrido el 6 de junio de 1840, y fue establecida por la Iglesia como su festividad litúrgica.
Nacido en Francia en 1789, Marcelino comprendió desde muy joven la importancia de la educación como herramienta de transformación humana y social. Conmovido por la realidad de muchos niños y jóvenes que carecían de oportunidades de formación, fundó en 1817 el Instituto de los Hermanos Maristas, con la misión de educar y evangelizar, especialmente a quienes más lo necesitaban.
Su propuesta educativa se apoyó en valores que siguen plenamente vigentes: el amor al trabajo, la sencillez, la solidaridad, el espíritu de familia, la presencia cercana de los educadores y la confianza en las capacidades de cada estudiante. Para Marcelino, educar era mucho más que transmitir conocimientos; significaba acompañar, escuchar, comprender y ayudar a crecer integralmente a cada persona.
Una de sus frases más recordadas resume su visión pedagógica y humana:
“Para educar a los niños hay que amarlos.”
Más de doscientos años después de la fundación de la obra marista, el legado de San Marcelino Champagnat continúa vivo en miles de centros educativos alrededor del mundo, donde su carisma inspira a formar personas comprometidas, solidarias y capaces de construir una sociedad más justa y fraterna.
En este día especial, renovamos nuestro compromiso con una educación basada en los valores, el respeto, la cercanía y la formación integral de nuestros estudiantes, siguiendo el ejemplo de quien dedicó su vida al servicio de la niñez y la juventud.
¡Feliz fiesta de San Marcelino Champagnat!